Cómo se hace
Veinticuatro horas no se abrevian.
Empieza con el hueso: se elige uno por uno, no se compra por bulto. Va a la olla con agua fría, y ahí se queda doce, veinticuatro horas, a fuego bajo, sin apuro.
Al final, una capa fina de grasa sube a la superficie. Se retira. Se vuelve a formar. Se retira otra vez. Así, hasta treinta veces, hasta que lo que queda es limpio: colágeno, sin la grasa que normalmente viene con el hueso.
Nada de esto se apura con una pastilla de caldo ni con dos horas de olla exprés. Es tiempo — y es la razón por la que esto no sabe, ni cuesta, igual que un cubito.
En palabras de la fundadora

«Veinticuatro horas no se negocian. Lo que se apura, se nota en la taza.»